Saltar al contenido

Leyendas urbanas sobre los Premios Óscar.

leyendas urbanas sobre los Premios Óscar

Desde su creación en 1929, los Premios Óscar han sido el escenario de momentos inolvidables, glamour deslumbrante sobre la alfombra roja y también de rumores constantes sin confirmar. Las leyendas urbanas sobre los Premios Óscar han crecido con el paso del tiempo, en gran parte alimentadas por el misterio de Hollywood y la fascinación del público por lo que ocurre detrás de las cámaras.

¡Desmontamos algunas leyendas urbanas sobre los Premios Óscar!  

Algunas de estas historias son completamente falsas, mientras que otras contienen pequeños matices de verdad, aunque quizás ligeramente exagerados hasta convertirse en mitos. ¡Conviene desmentirlos!

1.- Los premiados ya saben que han ganado

Una de las leyendas más conocidas y creídas afirma que los ganadores ya saben de antemano que recibirán la estatuilla. Según esta creencia, la Academia decide los premios con semanas de antelación y todo el proceso de votación es solo una puesta a punto para que el show continúe. 

Sin embargo, esto no es cierto. El sistema de votación, como ocurre también con los Premios Goya, es auditado por firmas independientes y los resultados se mantienen en secreto hasta el momento en que se abren los sobres en la ceremonia. Aun así, esta sospecha sigue estando más viva que nunca y suele hacerse ver en el momento en el que se cumplen los pronósticos con los premios más predecibles. 

2.- Malo para la mejor actriz

Otra historia muy extendida es que existe la maldición del Óscar, especialmente referida a las actrices. Según esta leyenda, hacerse con el premio a mejor actriz trae consigo desgracias personales, como rupturas sentimentales o problemas profesionales. 

Aunque es cierto que algunas ganadoras han experimentado dificultades tras recibir el galardón, también hay muchas otras cuya carrera se ha consolidado aún más. Este desarrollo parece ser más una coincidencia en el tiempo que una realidad con algo de verdad.

3.- No se venden las estatuillas

Otro rumor que circula es que los actores no pueden vender sus estatuillas. En este caso, la leyenda está basada en algo que sí ocurrió. Desde 1951, los ganadores tienen que firmar un acuerdo que les impide vender el Óscar, si no lo ofrecen primero a la Academia por un valor simbólico de un dólar. 

Esto ha dado pie a historias sin fundamento sobre actores que intentaron vender sus premios en secreto o en subastas clandestinas, aunque la mayoría de todos estos relatos carecen de pruebas.

4.- Premios condicionados

Otra de las leyendas urbanas sobre los Premios Óscar afirma que algunas actuaciones ganadoras, en realidad no fueron las más destacadas, sino el resultado de campañas agresivas por parte de los estudios. Este mito tiene un matiz interesante, ya que las campañas promocionales sí existen y pueden influir en la visibilidad de una película o actor. 

Sin embargo, esto no significa necesariamente que los premios estén comprados o decididos en base a la publicidad o la influencia privada, sino que forman parte de una industria donde la promoción juega un papel fundamental.

5.- Premios que se rechazan

También se dice que algunos artistas rechazan el Óscar por principios, lo cual ha sucedido en muy pocas ocasiones. Lo que está claro es que la leyenda exagera este proceso, insinuando que es algo común o incluso habitual. 

En realidad, la mayoría de los ganadores aceptan el premio con entusiasmo, ya que representa uno de los mayores reconocimientos en la industria cinematográfica. Además, este reconocimiento puede llegar a suponer para los mismos un recorrido profesional espectacular y un incremento importante de su caché como actor o actriz.

6.- Discursos guionizados 

Para terminar con las leyendas urbanas sobre los Premios Óscar, existe la creencia de que los discursos de recibimiento del premio están completamente guionizados y controlados por la organización. 

Aunque los productores pueden sugerir límites de tiempo y unos temas más apropiados que otros, los discursos suelen ser espontáneos o vienen ensayados por el propio premiado. De hecho, algunos de los momentos más memorables de la historia de los premios han sido precisamente aquellos que rompieron con cualquier expectativa o protocolo. 

En muchas ocasiones, como sucede con la última edición, muchos de estos discursos suelen contener reivindicaciones políticas, ya que aprovechan un escenario de gran repercusión.